QUÉ LLEVA EN LA MOCHILA UN FOTÓGRAFO DE VIAJES

Uno de los mayores dilemas del fotógrafo de viajes es preparar la mochila. Y es que normalmente queremos llevar todos nuestros objetivos y complementos “por si acaso lo necesitamos”, cargando peso innecesario durante días para regresar a casa sin haber sacado de la mochila la mitad de las cosas.

En mi viaje de 6 meses por Sudamérica llevé un cuerpo Canon 1100D ( dos modelos anteriores a la actual Canon EOS 1300D, un objetivo Canon EF-S 18-55mm, y un teleobjetivo Canon 55-250mm. Un pequeño trípode para salir del apuro, ¡y nada más! Eran 6 meses de viaje cargando con una mochila de más de 10 kilos a la espalda, y tenía que reducir al máximo el equipo. Durante semanas no utilicé el teleobjetivo, y hubo momentos que pensé que era prescindible. Pero cuando pude hacer fotografías de fauna, o presenciar el Rally Dakar le saqué mucho partido y no me arrepiento de haberle llevado.

Canon 1100d + Canon 18-55mm

Desde que hice aquel viaje muchas veces opto por llevar un equipo versátil, salvo que vaya a un lugar a practicar un tipo de fotografía muy específica, como puede ser la de fauna, que requiere de teleobjetivos y trípode, por ejemplo. Dependiendo del viaje que vaya a hacer, tengo que valorar si es necesario cargar con 4 objetivos y 2 cuerpos reflex, o bien optar por llevar un cuerpo de cámara y un objetivo versátil, renunciando a ciertas fotos, pero cargando poco peso y no complicarme la vida.

Mi cuerpo reflex preferido para los viajes es Canon EOS 6D, una cámara full Frame de gran calidad, tamaño contenido y precio razonable para sus características. Con el objetivo Canon EF 24-105mm f/4.0 se lleva de maravilla, y me da muchas posibilidades, pues tengo un gran angular pero puedo hacer zoom hasta 105mm. La única pega es que en situaciones de poca luz es un objetivo poco luminoso, pero gracias a que la 6D se comporta muy bien con ISO alto, y se logran buenas fotos en interiores (sin llegar a conseguir los resultados que me da un f2.8, claro está)

Para fotografía nocturna un 24-70mm F2.8 es ideal

Cuando se que voy a hacer fotografía nocturna, o que voy a visitar muchos interiores, sobre todo viajes culturales con iglesias, museos, etc. siempre llevo el Tamron 24-70 mm F/2.8. Tiene un enfoque más lento, pero lo uso en situaciones donde no tengo necesidad de enfocar con rapidez, y es una auténtica maravilla. En paisajes se comporta muy bien, con una gran nitidez y poca distorsión, y me encanta el efecto estrella que consigue cuando cierro mucho el diafragma y hay puntos de luz en el encuadre.

El teleobjetivo que utilizo en fotografía de fauna y deportes es un sencillo Canon 55-250mm, uno de los objetivos más baratos de Canon, pero que me ha dado excelentes resultados. No está al nivel de los grandes teleobjetivos de la marca, pero hay que tener en cuenta que vale 10 veces menos. Está estabilizado, algo que recomiendo en este tipo de teleobjetivos,  y solo tiene un pero: es un objetivo para utilizar de día. En situaciones con poca luz no he logrado sacar resultados decentes. Quizás también porque lo utilizo con una “antigua” Canon 60D, con sensor APS-C, y pasando de ISO 800 las fotografías tienen mucho ruido. Así que me conformo con utilizarlo por el día y guardarlo en la mochila en interiores o al anochecer.

Canon 60d + Canon 55-250mm, un equipo ideal y asequible para fauna.

Si necesitas algo de este tipo pero más luminoso tienes que tener un presupuesto por encima de los 1000€ si quieres un teleobjetivo decente y luminoso, con f2.8. Marcas como Sigma o Tamron tienes buenos teleobjetivos asequibles. Si te vas a marcas como Canon o Nikon el presupuesto aumenta notablemente.

Además de cámaras y objetivos, el fotógrafo de viajes también debería llevar un trípode, pues es muy útil en un montón de situaciones: paisaje, interiores, fauna, nocturnas… Cargarlo resulta bastante incómodo en muchas ocasiones, pero cuando lo utilizas y llegas a casa y ves los resultados… ¡sin duda mereció la pena el esfuerzo!

Yo utilizo un par de trípodes. Uno muy ligero de Manfrotto, y otro un poco más robusto y pesado de Gloxy. Pero hay infinidad de trípodes. El único consejo que doy es que no compres el más barato del mercado porque va a ser de juguete, y apenas vas a poder sacarle partido. A partir de 50€ puedes encontrar trípodes bastante aceptables que al menos te permitan hacer fotografías sin trepidaciones al mínimo golpe de aire. Yo tengo el Tripode Gloxy GX-T6662A que me costó 65 € y estoy satisfecho.

El trípode es indispensable para fotografías de larga exposición como esta.

Otro elemento indispensable: la mochila. Yo tengo dos, la Lowepro Fastpack 200, que ya está descatalogada. La llevo para escapadas de un día o de fin de semana, donde llevo un cuerpo de cámara y como mucho dos objetivos (a veces un flash), y lo que más que gusta es que tiene otro compartimento superior donde guardar más cosas, incluso algo de comer o beber, porque está separado del compartimento donde va la cámara y objetivos. Para escapadas en el día es ideal.

La otra mochila que tengo se podría llamar casi maleta… Es una Benro Pro Ranger 500N, y en ella entran dos cuerpos reflex y 5 objetivos, además de algún otro complemento (baterias, disparador remoto, filtros…) Y lo que más me gusta de todo, entra un ordenador portátil de hasta 15 pulgadas, lo cual te permite guardar, editar y enviar las fotos si vas a estar mucho tiempo de viaje. Pero es una mochila enorme, y yo casi siempre la uso para trabajos profesionales de reportaje, donde tengo que llevar todo mi equipo porque no se muy bien que situaciones me voy a encontrar.

Por supuesto, para un viaje es obligatorio llevar el cargador de baterías, y al menos una batería de repuesto que vaya siempre cargada. No tiene que ser muy agradable ir a Machu Picchu, donde posiblemente no vuelvas nunca jamás, y que se te agote la batería en mitad de la visita… Llevando una segunda batería te ahorrarás muchos disgustos.




Y lo mismo ocurre con las tarjetas de memoria. Esta muy bien llevar una de 64gb, porque tienes para un montón de fotos. Pero hay gente que con esto se relaja, y cuando llevas 10 días de viaje resulta que te has quedado sin espacio, y estás haciendo un safari en Tanzania a cientos de kilómetros de la ciudad más cercana para poder comprar una tarjeta.

Sobre las tarjetas recomiendo lo mismo que con el trípode: no comprar las más baratas del mercado, porque al final lo barato sale caro. Para mis trabajos profesionales yo utilizo las Lexar de 32gb y 64gb, que me permiten tirar un montón de fotografías en ráfaga por su gran velocidad de transferencia de datos.

Llevar un Kit de limpieza también es muy recomendable. Es barato, ocupa poco espacio, y te puede sacar de un apuro en muchas ocasiones.

Después de todas estas cosas, que ya son bastantes, puedes añadir muchos otros complementos. Últimamente es muy habitual llevar una cámara de aventuras. La Gopro en sus distintas versiones es la más popular, pero últimamente están saliendo serias competidoras de marcas asiáticas que obtienen muy buenos resultados, con precios mucho más asequibles. Son cámaras que ocupan poco espacio, graban video 4k, tienen calidad en las fotografías y además casi todas hacen timelapses de forma automática. Te dejo unas cuantas para que compares:

 

 

Y otro de los elementos que cada vez tiene más tirón entre los fotógrafos de viajes es llevar un dron. La verdad que se consiguen fotografías increíbles, pero personalmente llevar un dron no encaja en mi forma de viajar. Creo que sobrecargas demasiado la mochila, y si lo utilizas renuncias a hacer fotografías con tu cámara. Es imposible estar a dos cosas. Es así. Pero que conste que estoy enamorado, sobre todo por su calidad, su tamaño, y su facilidad para transportarlo del DJI Mavic Pro. No dejo de ver videos grabados con este dron en Youtube y Vimeo, y cada día me gusta más (a ver si este año me porto bien y se lo pido a los reyes magos).

Si eres un apasionado de los viajes o de la fotografía de larga exposición, también es casi obligatorio llevar un pack de filtros. Hay un montón de marcas, una de las más populares últimamente es Lucroit, sobre todo por su sistema de portafiltros, además de su gran calidad.

Y por último, algo que estoy valorando seriamente, y más después de haber probado un par de cámaras sin espejo. La fotografía a nivel tecnológico está en constante evolución, y actualmente se están fabricando cámaras mucho más pequeñas que las pesadas reflex. Son las CÁMARAS MIRRORLESS o sin espejo. Y por lo que he probado son una auténtica maravilla, obteniendo resultados que se acercan mucho a la calidad de las reflex, pero con un ahorro de espacio y de peso considerable. Esto encaja mucho con mi filosofía de viaje: llevar un equipo versátil que no me complique mucho la vida, ni el transporte, ni llame excesivamente la atención. Puedes llevar una de estas cámaras con un par de objetivos en una bolsita muy pequeña y estar perfectamente equipado para afrontar un viaje fotográfico de varias semanas.

Os dejo algunas de estas cámaras más populares y más accesibles por su calidad-precio.




¿Echas de menos algo? Puedes dejar tus comentarios y sugerencias, estaré encantado de leerlo y responderte 🙂

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